VISITAS EN TOTAL

lunes, 18 de julio de 2011

SÍSIFO

Sísifo era un humano astuto, y como humano estaba en desventaja contra los dioses. La causa de su pena fue injusta, pero su castigo eterno y ejemplar: empujar una roca enorme hasta lo alto de una colina, y cuando hombre y piedra llegaban a la cima, la piedra rodaba de nuevo a lo profundo del valle, para que Sísifo la volviera a empujar a la cima, en un esfuerzo frustrado, por los siglos de los siglos.

Ya no lo pondré más en duda: cuando Messi se pone la camisa albiceleste, se está vistiendo de Sísifo. No puedo afirmar que sea este un castigo divino para la Pulga, pero tiene todas las trazas de serlo. Y no haré el juego a sus adversarios, especulando acerca de la causa. Advierto, eso sí, a todos los que seguimos con devoción a la Pulga, que tenemos que acostumbrarnos a esta suerte. No es, amigos, una renunciación ni un acto de conformismo; pero sépanlo de una vez por todas que por un largo tiempo (y es posible que para siempre), sea este el tránsito del Pibe con la albiceleste. Ya no lo pondré más en duda, porque esa misma duda impide ver mejor las cosas. Es necesario aceptar los hechos como son. ¿Un arrebato de pesimismo? Es posible, pero después de ver jugar a Argentina en la eliminatoria hacia Sudáfrica, luego en el Mundial, y finalmente en esta Copa América, estoy casi convencido de que esta generación de jugadores --incluyendo a Messi-- tienen muy difícil alcanzar un título (sea cual fuere) con su selección.

Batista es un buen técnico. Dispone de jugadores buenos, algunos excepcionales, y cuenta en sus filas con el mejor jugador del Planeta; pero no ha sido capaz --hasta ahora-- de armar un equipo con ellos. En verdad no es fácil, porque, desde Alfio Basile (Venezuela 2007), nadie lo ha logrado, y no hay nada más inestable que el banquillo albiceleste. Hay una posibilidad baja de que lo logre; pero aunque baja, sigue siendo una esperanza. Armar un equipo como España o Uruguay lleva años y, es necesario, que en el camino se tomen decisiones correctas. Por supuesto que también entra en juego la suerte. Por el momento, ni se toman decisiones correctas y los santos andan de espaldas. Con estos dos ingredientes tan adversos, es imposible conjuntar y amalgamar un equipo con potencial real de ganar un título.

SE VA AL TREN...

Lo bueno de la Copa América --si algo bueno se puede sacar-- es que se demostró que es falso que sea Messi quien falla, y que esa es la causa de todos los males en la selección, como temerariamente lo afirmaron muchos. Es el entorno el que falla, porque Messi demostró que está muy por encima de todos sus compañeros. Aun cuando no rindió como se esperaba de él en los dos primeros compromisos, fue impresionante su juego en los dos últimos. Ningún jugador de las selecciones que disputaron esta Copa brilló tanto como Messi --a excepción de dos o tres porteros, y tal vez Forlán o Suárez. Pero al igual que en el Mundial de Sudáfrica, no bastó con su esfuerzo y con su clase. Argentina parece destinada a un pecado capital: no poder subirse al Tren Messi, y dejarlo pasar, diciéndole adiós con la amargura de no comprenderlo. Eso parece estar ocurriendo, y no solo con Messi, sino con la maravillosa camada de jugadores actuales (especialmente de delanteros). Irremisiblemente, parece que esta camada será tirada a la basura, incluyendo al mismísimo Rey Leo Messi. Para él es un tormento todo lo que ocurre con su selección; pero jamás declinará defenderla. Grandiosos jugadores tuvieron su trágica historia: Maradona vivió el calvario de la droga; George Best, René Housseman y Paul Gascoine, el del alcohol. La tragedia de Lionel se llama Selección Argentina de Fútbol y todo su entorno.

Messi se fue sin convertir goles en la Copa América, pero asistió 3 de los 5 goles de su equipo, y puso en bandeja al menos otros cinco, que no fueron convertidos por sus compañeros. En el Barsa dispone de más movilidad en todo el frente de ataque, porque Busquets y Xavi conforman un brutal tándem de recuperación y creación, y gracias a ellos, él se puede encargar de otras faenas, como convertir o gestar los goles. En Argentina, no dispone de un tándem similar, ni siquiera juega de falso delantero, sino de enganche (la función que desempeñaba Riquelme).

En parte se entiende esto, porque Argentina posee dinamita pura en los pies de Agüero, Higuaín, Lavezzi y Di María, y parece innecesario e inconveniente meter a Messi --con tantos atributos-- entre estos delanteros, aunque bien podría enseñarles algunas artes a todos. Sin embargo, la verdad es que tampoco ha funcionado este método. Lo usó Maradona y lo usó Batista. Pero a veces da la sensación de que ningún técnico argentino descifró el enigma de cómo aprovechar realmente la mejor arma de su equipo. Esta tarea sigue pendiente. Otro problema es que todos los equipos le asignan marcaje personal de 2, 3 y hasta 4 jugadores a Messi, para evitar que controle el juego, sabiendo que si Leo se vuelve con espacios, se adueña del partido y los liquida. Estos marcajes a estampilla, son un anacronismo en el fútbol actual, y casi parecen reservados solo para Messi.

Leo casi no disparó al marco en los cuatro partidos, porque tuvo pocos espacios cerca de la portería enemiga. Sin embargo, esa distancia le sirvió para, con gran claridad, poner unos pases precisos y perfectos, dejando a sus compañeros totalmente libres para convertir los goles. Aunque Messi pudo desequilibrar lo suficiente para poner tales asistencias, en el fondo su gran capacidad no se aprovecha como en el Barsa, llegando a ser esta una desventaja para Argentina, porque Messi carece de acompañamientos.

EL ALGORITMO MESSI...


Así las cosas, el juego de Messi en Argentina se basa en un algoritmo complejo que lo limita y confunde: si sortea a sus múltiples celadores, puede crear fútbol asociándose con el compañero que esté a su lado; si nadie lo acompaña, debe buscar el hueco, para poner pases de gol; si no hay jugador desmarcado que reciba estos pases, entonces tratará de romper la defensa a base de gambetas; si no logra romper la defensa, perderá la pelota a menos que algún compañero la recupere, y solo si lo logra romper la defensa, tendrá al marco y al portero a su disposición para intentar convertir un gol. Demasiados pasos, para llegar al punto de disparo. ¿No les parece?


En el Barsa, no hay tal algoritmo, todo es mucho más simple, porque el acompañamiento es permanente y natural. En el fondo, la complicidad --a la que me referí en la entrada anterior-- es el lenguaje natural que hablan los jugadores del Barsa. Por ello, Messi puede tomar muchas direcciones para llegar a la meta, y casi todas lo conducen al gol: puede irse al frente realizando paredes con los mediocampistas y delanteros, porque todos, por igual, son capaces de leer sus intenciones y corresponderle; cuando este camino resulta complicado, siempre le queda el recurso de romper la defensa a base de gambetas. Todo lo anterior, gracias a otra clave primordial: el balón siempre le llega, porque el primer mandamiento del Barsa de Guardiola es "robarás el balón con una fe inquebrantable, y luego lo pondrás a disposición de tu equipo". Argentina carece de esta vocación y de este oficio. Seamos justos, pocos equipos en el mundo lo tienen. Por eso es absurdo querer que Argentina juegue como el Barsa. Ningún equipo juega como el Barsa.

COMPRENDERLO O DEVOLVERLO

Como dije en la entrada anterior, a Leo hay que comprenderlo o devolverlo. Como el regreso es impensable, solo queda la opción de comprenderlo. En este sentido, propongo que de una vez por todas, Argentina deje de ser pusilánime, y construyan REALMENTE un equipo que gire en torno a su máxima estrella, inclusive dándole, desde ya, la cinta de capitán. Esto se ha dicho, desde que Maradona tomó el control de la albiceleste, lo han repetido los técnicos y lo ha repetido Grondona; pero nadie le pone el cascabel al gato. El terror paraliza, y no hay cosa peor que la parálisis. Un antiguo proverbio chino dice: el sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él...

Sabemos que es imposible alcanzar el juego del Barsa, pero entonces muramos con el arsenal que tenemos y con el Rey que tenemos. Hagamos ronda alrededor de él, pongamos a jugadores que la toquen para él y con él (Pastore, Biglia, Gago, Banega, por ejemplo) y a Leo jugando en complicidad con ellos. ¿Sería todo ello suficiente para mejorar y tener un equipo justo que pelee las eliminatorias y el mundial de Brasil? Ni por asomo. Sería solo un punto de partida, pero no nos podemos engañar, porque el mayor pecado de Argentina no reside tanto en la incapacidad de armar juego o en la escasa puntería de sus delanteros, sino en su defensa, y eso todo el mundo lo sabe. Hay que hacer ajustes profundos allí, y temo que ese hueco no sera fácil de resolver de acá a las eliminatorias. Además, ya tengo fuertes dudas de que Batista, por sí solo, sea capaz de resolver este enorme problema. En el partido contra Uruguay, TODOS los centros al área de Forlán parecían penales, y fueron ganados por los charrúas; Suárez, de espaldas, le ganó todas las pelotas a los centrales argentinos, y expulsó a Mascherano! En el Mundial de Sudáfrica, Argentina perdió, en dos minutos, la moral contra Alemania, porque con en el primer tiro libre teutón, ya teníamos un gol en contra. Así no puedes ganar nada, por más Messis que tengas en tu equipo.

Por ello, lo primero que tiene que hacer Batista o cualquier técnico es CREAR una defensa, casi partiendo de cero. Sin una defensa medianamente calificada, veo serios problemas para pasar la eliminatoria. ¿Tendrá tiempo el técnico de Argentina para construir una defensa medianamente calificada para esa vital contienda? Ese será el gran reto argentino. Uruguay, Paraguay, Venezuela y Perú llegaron lejos en Copa América, porque poseen defensas fuertes y supieron sacar provecho de las pelotas muertas. Argentina, ni tiene buena defensa ni sabe sacar provecho de pelotas muertas.


Le tocó la mala suerte a Messi de que su generación de compañeros argentinos parecieran no estar a su nivel, y que hasta ahora no haya habido un técnico, ni una estructura, ni un plan, capaz de ponerlos a todos a jugar en complicidad. Y esto ya se ve lejos alcanzarlo. Lamentable reconocer cuanto se aleja un título para la Argentina. Ahora solo queda soñar con Brasil 2014. Y si Argentina se clasifica, estarán esperándolo, con la cara enfurruñada, selecciones realmente candidatas como España, Alemania, Uruguay y la misma Brasil, que tendrá la casa a su favor.

MAESTRO TABÁREZ

Después del partido contra Uruguay, su técnico Oscar Washington Tabárez declaro: "En acciones individuales, Messi es un gran jugador, dentro de lo máximo que ha tenido la historia del fútbol y nos costó mucho, pero trabajamos mucho en la planificación del partido. Sabemos que Messi es un jugador determinante y mucho del ataque de Argentina dependía de su potencial individual. Creo que él jugó un muy buen partido. Eso también nos deja contentos, porque no es fácil sobrellevar un partido con este tipo de jugadores". Messi no está para dejar contentos a los rivales, don Oscar; Messi está para dejar contentos a sus equipos y a sus seguidores. Es absurdo e ingrato que la felicidad charrúa se sustente en disminuir e invisibilizar a Messi. Cuando el rival se va contento porque venció o anuló a Messi, el mundo quedó al revés... Por más talentoso que sea Lionel, no puede su equipo encomendarse únicamente a la suerte de su genio, porque en el camino encontrará defensas tan completas como la de Uruguay. Sobra decir que con esta defensa y con delanteros tan buenos como Forlán y Suárez, Uruguay aún puede aspirar a mejores logros en Brasil 2014.

Al contrario de Uruguay, el futbol argentino, de forma general, vive horas aciagas, en los clubes, en las selecciones y en la organización--y no de hoy, sino casi desde que Maradona abandonó los campos de juego. Lo paradójico es que a pesar de lo mal que se hacen las cosas, siguen produciendo buenos y excelentes delanteros (lástima que no produce aún buenos defensas, ¿por qué será? mmm...).

En su famoso ensayo, El Mito de Sísifo, Albert Camus afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar la piedra a la cima y esta rueda deprisa, valle abajo; ese instante en que ya no carga la piedra, y debe bajar de nuevo a buscarla, "hay que imaginarlo a Sísifo feliz", declara Camus. Yo no quiero eso. No queremos a Messi feliz por haber dejado el fardo, aún tratándose de solo un instante. Todo lo contrario. Aún sabiendo que está destinado a sufrir con la albiceleste, lo queremos un poco más rebelde, dando un puñetazo y diciendo a todos: "no la toquen, voy de nuevo por esa piedra"...




Gracias amigos, seguimos pronto con la pretemporada del Barsa, de frente a la nueva temporada. Será fascinante una nueva batalla contra Mourinho!

martes, 12 de julio de 2011

10 SEMANAS EN GLOBO


10 semanas antes del partido de ayer entre Argentina y Costa Rica, Lionel Messi ponía, por primera vez, sus pies en el pequeño país centroamericano. Como se sabe, Leo fue el invitado de lujo, para inaugurar el nuevo Estadio Nacional de Costa Rica; empero el astro no jugó un solo minuto, a causa de unas molestias musculares, y fue silbado allí, mucho antes que en la terrible noche santafecina de la semana anterior, ante la selección de Colombia. (Ver entrada "Messi atisba el Irazú")

La rabia de Leo fue evidente aquella noche en San José, quizás por la impotencia de no poder jugar, por sentirse víctima inocente de un Sudoku jugado por otros, o simplemente por el cabreo de ser silbado por un estadio casi en pleno, por primera vez en su carrera

Jamás imaginó nadie, ni argentinos ni costarricenses, que por arte de birlibirloque, aquel encuentro en Costa Rica, asumido erróneamente por la albiceleste como un simple "picadito", se trocara, cien días después, en un juego crucial, ante la misma selección centroamericana; pero esta vez en la Ciudad de Córdoba, y en el marco de una Copa América! En el primer partido, Batista no quiso mimar a la hinchada costarricense poniendo a jugar a sus otras estrellas más visibles. Se empecinó, y aquella noche inolvidable, no solo no jugó Messi, tampoco lo hicieron Di María, Cambiasso, Zanetti, Burdisso, etc. Un desprecio total para la hinchada costarricense.

10 semanas después, Costa Rica llegó de invitado de último minuto a la Copa América, por "culpa" del sunami en Japón, y esta vez, Batista se encomendó al genio de su principal estrella, y además le prendió velitas a Di María, Zenetti, Burdisso, y hasta requirió de la puntería del Kun Agüero. Es decir, "en San José guardamos todo, porque no era necesario; pero ahora, en Córdoba, saquemos el mayor arsenal posible, pues estos chiquillos ticos nos pueden amargar la más importante fiesta en casa". Gran lección que el tiempo ha dado a Batista y a sus chicos, incluido Lionel, por supuesto. Ojalá la hayan aprendido bien.

Después de este desahogado jalón de orejas, me referiré a las críticas absurdas y brutales que recibió Messi por los resultados de la albiceleste, en los dos primeros partidos de esta Copa América...

EL CASO MESSI

Como casi todo el mundo (dentro y fuera de Argentina) se ha acostumbrado a medir a Messi, usando un singular artefacto llamado "Maradómetro", la Pulga siempre queda en deuda, porque Diego conjugaba, por igual, rebeldía (que no siempre es sinónimo de liderazgo) con un insólito dominio técnico. Messi es poseedor del mismo dominio técnico; pero es verdad que se queda corto en rebeldía. ¿Es eso un pecado? ¿Lo convierte, dicha carencia, en un descartado para el Olimpo de los dioses del fútbol? ¿Puede haber otros atributos que compensen tal rebeldía, y lo puedan ayudar a ser el mejor jugador de la Historia? Respondemos a estas preguntas con lo que ya hemos dicho hasta la saciedad: Messi es diferente, punto. Compararlo con Maradona es una tontería. En muchísimos aspectos, Messi queda debiendo. En muchísimos otros, desnuda al Pelusa. Además, Leo tiene en contra --¿y por qué no a favor?-- la juventud. Muchos lo comparan con el Diego pulido y completo (de los títulos con el Nápoli y la Copa del Mundo en México); pero olvidan algo esencial: Leo está a mitad de su carrera. ¿Qué diremos --que dirán-- si al final de ella, Messi termina obteniendo 5 balones de oro y 5 Champions League?

Ah.. y para no dejar sin concluir el tema de la rebeldía, les digo que en la selección de Argentina, Carlos Tévez la encarna mejor que nadie; pero la rebeldía por sí sola, tampoco garantiza el éxito. La rebeldía de Carlitos dejó diezmada a Argentina varias veces en la eliminatoria hacia Sudáfrica, y todos sabemos cuánto desfallecía Argentina por un puntito en aquellos lances tremendos. Los espasmos revolucionados de Tévez detrás de una pelota producen vértigo. Uno vislumbra el momento de un zarpazo inoportuno, como antesala de un cartón rojo. Gran jugador el Carlitos Tévez, luchador como pocos...

En el Barsa, los líderes naturales son Puyol o Xavi; en Argentina son Zanetti o Mascherano. Hay que entender, sin embargo, que no siempre el líder viene premiado con el don de la resolución. Este don lo tiene Messi, y mucho más desarrollado que todos sus compañeros. Es cierto que por ahora, Leo no dispone del liderazgo de estos capitanes; pero recordemos que Leo habla en la cancha. Fuera de ella, no le interesa mucho hablar. Inclusive es desesperadamente omiso hasta para defenderse de las mentiras que le inventan. Se le critican a Messi sus silencios --contrástandolos con el verbo incendiario de Diego--. Los mismos periodistas que un día ponderan favorablemente el aire discreto del pibe, al día siguiente lo despedazan por no hablar cualquier fruslería.

¿
Por qué Messi es asi? No lo sabemos, ni deberíamos ahondar en ello. Nos debe importar su fútbol, como materia de estudio o como mero placer. A lo sumo sospechamos que en su árbol genealógico encontraremos algún bisabuelo igualmente taciturno, de Balaguer o de Recanati. ¿Es eso un defecto? No. Messi va para su tercer Balón de Oro consecutivo, sin haber pegado gritos o insultado a colegas o compañeros, sin haberse metido en un solo escándalo mediático, y sin haber disparado perdigones a periodistas... Desespera a estos la forma de ser de Leo, porque solo les queda seguir alabando su juego, y quizás ello les resulte aburrido. Leo es querido por el vestuario argentino y catalán, porque es persona discreta, callada y de perfil bajo; pero sobre todo porque, en la cancha, los hace buenos a todos. Como dice Luis Martín, en el diario español El País: "A Messi se le juzga por cómo mira, por cómo saluda, por si ríe, por si no ríe, por si muerde la cucharilla del café, y además, por no cantar el himno se recela de su patriotismo".

Cuando los psicólogos diseñan equipos de trabajo en las empresas, se aseguran de que estos sean tan heterogéneos como sea posible, procurando diversidad en actitudes y aptitudes. No es conveniente, y tampoco pareciera posible, que los equipos estén constituidos solo por personas con alta dominancia o influencia; también se ocupan personas estables y concienzudas. Un gerente que sepa amalgamar personas con alta dominancia junto a personas con alta estabilidad, deviene en un gran gerente, porque los equipos de trabajo estarán suficientemente motivados, y en consecuencia, posibilitan los éxitos. Respetar --y potenciar-- las cualidades de cada uno, en lugar de estandarizarlos a todos, constituye una señal inequívoca del verdadero líder de grupo. En ello consiste el gran éxito de Guardiola, el verdadero gurú del Barsa... Esta es una asignación pendiente en Argentina todavía. Aprendamos Checho!

EL ARTE DE LA COMPLICIDAD

A los argentinos, les digo algo simple, con Messi solo tienen dos caminos posibles: comprenderlo o devolverlo. Devolverlo es complejo, porque Messi ama a su Patria profundamente y no se irá con facilidad, pese a que su Patria --no toda, por suerte-- se empecina en quererlo ver como un clon del pelusa, y no como un genio en construcción de su propia leyenda. Comprenderlo sería mucho más fácil. Pero sabemos que los argentinos --no todos-- se ahogan en un vaso de agua, y rara vez atesoran lo que tienen. El mismo Maradona defendiendo a Messi ha dicho una frase terriblemente incómoda y verdadera a la vez: "a los argentinos nos va como nos va, porque somos como somos". Tomen nota los argentinos de algo que puede ocurrir en el futuro: cuando surja en Argentina el sucesor de Messi, tendrá todavía un camino más pantanoso, porque le pedirán que sea Diego y sea Leo, a la vez. ¿Se imaginan?

En todo caso, igual voy a expresar lo que quiero decir con comprenderlo a Leo: a Maradona le bastaba con su rebeldía natural para motivarse; en el caso de Leo, no ocurre así, porque La Pulga aún requiere de mimos. Necesita sentirse respetado y admirado, dentro y fuera de la cancha, y arropado por el vestuario. Cuando a Maradona le silbaron el himno en Italia, le salieron unos viscerales mentonazos de madre que son célebres... Convengamos en que Messi difícilmente haría eso. Pocos lo harían. Pero por otras artes, por su magia inigualable, el Pibe puede, igual, destruir un portaviones.

Messi sigue jugando como un chiquillo de potrero en Grandoli, enamorado del balón y del gol. Cuando juega feliz, parece que podría hacerlo por horas continuas, sin llegar al cansancio. Reducir la fórmula del éxito de Messi a la simple obligación de crearle sociedades es quedarse corto. Es no comprender la ecuación. El éxito de Messi (y de los equipos en que juega) se basa en la complicidad. ¿Que es la complicidad? Es cuando los chiquillos juegan, sin pensar en el reloj por más madre severa que los espere, con una pelota gastada en una plaza sin luz ni césped, con un par de piedras por marco, y una sola consigna: yo te doy la pelota redonda y vos me la devolvés redonda, no importa si no te veo, igual te la pongo allí por donde yo sé que vas a pasar...


Esta complicidad la ilustran perfectamente Agüero y Messi: desde la época del Mundial de Holanda, pasando por la medalla de oro en Pekín, no han hecho otra cosa que entenderse a la perfección, casi sin mirarse, y cuando la jugada que realizan termina en gol, los dos chiquillos se van abrazados hasta la media cancha, entre risas, diciéndose "viste cómo era, che boludo?...". Por suerte, esto lo entiende maravillosamente Pep Guardiola, quien logró rodear a Leo de dos extraordinarios cómplices en su equipo: Xavi e Iniesta. El éxito rotundo del Barsa debe mucho (muchísimo) a esta complicidad. Guardiola lo expresó mejor que nadie: Leo siempre juega bien, cuando no es así, es porque algo en su entorno no funciona. Allí esta la clave, Sergio. Este es el mejor consejo que pudo darte Guardiola. Es cierto que a veces las cosas no salen bien aun estando los cómplices en la cancha -- Aguero y Messi jugaron juntos contra Colombia y el resultado fue malo; con el triunvirato Xavi-Iniesta-Messi, el Barsa también ha perdido partidos--; pero a veces hay cortes de fluido eléctrico que el técnico no previó, o que acaso él mismo causó. Ese es el gran reto de Argentina si quiere ganar la Copa América: mantener la complicidad encendida. Ojalá se logre el sábado ante Uruguay, un rival muy digno, y tanto o más duro que los tres primeros rivales de la albiceleste...

EL PARTIDO CONTRA COSTA RICA


Es verdad que el partido contra Costa Rica fue precedido de enorme tensión. A esos veintidós muchachitos dirigidos por un gran estratega como Lavolpe, les sudaban las manos, tanto de ansiedad como de temor. Normal. Casi todos ellos están empezando a jugar a grandes. Uno de ellos (Francisco Calvo), nunca ha recibido un cinco por jugar al fútbol... Y aún así, esta selección tuvo un fogonazo contra Bolivia que encendió todas las alarmas en Argentina. Sembraron mucha duda, y los argentinos lo constataron durante 44 minutos. Pese al dominio de la albiceleste, con un Messi espectacular, los ticos parecían irse al descanso con un valioso botín, y ya las caras largas empezaban a notarse en Córdoba. Sabían los argentinos que esos 15 minutos de descanso servirían para batir más el barro en su contra. Para suerte de ellos, Aguero estaba fino y despabilado. Para mala suerte de Moreira (qué futuro Moreira!) el balón le quedó al Kun, que no perdona. A partir de allí, salió la luna en Córdoba, y Messi se adueñó del juego. Claro, podemos hablar de un juego notable de Argentina, porque ciertamente lo fue. Pero Argentina no debe olvidar que el rival era casi una selección estudiantil, con bastante futuro por cierto. Y claro, cuando Messi tiene espacios, no hay fuerza en el mundo que lo detenga.

Se ha criticado mucho a Argentina, y de paso a Costa Rica, afirmando que Leo se comió un pastelito. Pero no olvidemos que los defensas del Real Madrid (el esquema defensivo más completo del mundo), hace un par de meses, parecían tigres de papel cuando Messi tomaba la pelota y se iba de todos ellos, casi hasta las barbas de Casillas, y eso se los hace dos veces por año! Sí me preocupa mucho la defensa argentina, porque Costa Rica apenas la exigió, y ya vimos que ante Colombia y Bolivia la defensa hizo agua; de no ser por Romero, es posible que Argentina hubiera llegado casi eliminada ante Costa Rica. Otro apunte tremendo que Batista no debe olvidar!

Leo piensa en Leo

Me pareció de enorme mérito lo de Costa Rica, no por este partido. En todo caso, ocurrió lo normal. Pese a ello, auguro un futuro excelente para Joel Campbell, Geiner Mora y el portero Leo Moreira. Creí que Chiqui Brenes iba a ser el cómplice perfecto para Campbell en esta Copa América, pero el hábil volante cartaginés cometió el error de la Copa, para su equipo, en el partido ante Colombia.

Costa Rica es un país pequeño, pero siempre produce jugadores de gran técnica. Está en crecimiento futbolístico. Si se mantiene Lavolpe hasta el final, y el proceso continúa, veo un futuro similar al de Venezuela. Poco a poco aflorarán talentos nuevos, y en una década o menos, Costa Rica será invitada habitual a enfrentar a Argentina y Brasil, y será normal su participación en Copa América.

Es todo, amigos lectores. Seguiremos con los cuartos de final de la Copa América; de lo contrario, nos vemos en la pretemporada del Barsa!

COMERCIAL: si desean seguirme en Facebook, busquen Reyleomessi. Si desean seguirme en Twitter, busquen @Reyleomessi.

martes, 28 de junio de 2011

CASA TOMADA ANTES DE LA COPA


En Argentina, el fútbol no es exactamente un deporte. Allí no es posible vivir el más bello ejemplo de fair play, ilustrado por Eduardo Galeano, en su libro El Fútbol a Sol y Sombra: "ganamos, perdimos, igual nos divertimos". Tampoco es precisamente una religión, pero hay devotos que sí actúan a menudo como extremistas religiosos, dispuestos a matar o morir por su "fe"... Y claro, ellos erigen sus dioses (Palermo, Tévez, Ortega, Riquelme, Aymar, Saviola...), y por encima de todos, el Dios de Dioses: Maradona, con su iglesia incluida. Asimismo, un exaltado y equívoco patriotismo, encadenado al fútbol, forma parte, a su vez, de esta vorágine.

Tal pasión no es privativa de los argentinos (los brasileños están tan solo un peldañito más abajo); pero en la tierra del tango, ya sabemos que lo desmesurado abunda. Probablemente, produce más pena ahorita en Buenos Aires el descenso de River a Segunda, que si desapareciera la carne, la poca que queda aún...

Confieso que soy seguidor de Boca de toda mi vida, pero como no soy ciudadano argentino, me alcanza el amor a su fútbol como para apenarme y dolerme, sinceramente, por el descenso de River a los pantanos de segunda... no lo merece un club tan grande y tan importante en la historia del fútbol mundial (si de las entrañas de River salió Di Stefano!!). Pero lo correcto es abandonar rápido el luto, y planificar, con diligencia, la vuelta a Primera. Será un camino tortuoso, pero River tiene la capacidad de volver en un año, y en dos, estar disputando de nuevo el título de campeón de Primera. ¿Demasiado optimista?, ¿Demasiado utópico?, ¿Demasiado surrealista, viniendo de un bostero?... Sí, pero los buenos antagonistas (como el Real Madrid, como River Plate) son muy necesarios. River es un grande del fútbol mundial, y ni siquiera el infierno del descenso lo puede destruir...

Uno echa la mirada atrás y se imagina ese momento increíble en que River cerró la puerta a Messi (como el editor que cerró la puerta a J.K. Rowling, o el empresario de Decca diciendo no a los Beatles!), y no deja uno de especular en lo que habría ocurrido si River le pagaba el tratamiento que Messi necesitaba y luego la Pulga (con lo agradecido que es) le devolvía a River la inversión por triplicado. Pero el "club Millonario" no quiso pagar los $1000 dólares mensuales del tratamiento al pibe, y en Barcelona sí lo hicieron, con las consecuencias que ya todos conocemos. Con Messi entre sus jugadores, es imposible que cualquier equipo descienda de categoría.

Casa tomada (*)

Copyright 2011 - Olé Argentina

Me dolió mucho ver los hinchas y los jugadores de River llorando; pero no me duele nada por los fanáticos enfermos que todo lo quieren destruir. Como dice Galeano: "El fanático es el hincha en el manicomio... En estado de epilepsia mira el partido, pero no lo ve".

El 19 de octubre de 1958, Alberto Linker, murió al ser impactado en su cara por una bomba incendiaria, en un encuentro entre Vélez y River. Linker se convirtió en la primera víctima mortal por enfrentamiento entre hinchadas, en Argentina. Previamente, ya había habido muchas muertes violentas en estadios de fútbol; pero no entre barras, sino a causa de enfrentamientos de fanáticos con la policía, o por errores administrativos (el 23 de junio de 1968, 71 personas murieron aplastadas y asfixiadas en un clásico Boca-River, en la tragedia denominada La Puerta 12).

Ya en la década de los 80 aparecieron las barras bravas, que se consolidaron totalmente en la década siguiente. En un encuentro entre Boca y Racing, el 3 de agosto de 1983, Roberto A. Basile recibió una bengala desde la tribuna de enfrente que le penetró el cuello. Rodó por las gradas de la Bombonera, ya hecho cadáver. Estas barras bravas, no solo asesinan dentro y fuera de los estadios, sino que extorsionan a jugadores, a técnicos, a árbitros y a dirigentes, comercian ilícitamente entradas y hasta drogas.

José Barrita, “El Abuelo“ y posteriormente Rafael Di Zeo, líderes de La 12 (barra brava ligada a Boca), sembraron el terror en otras hinchadas, durante la década de los 90s, a la manera de los capos colombianos o mexicanos. Ambos fueron condenados a penas de cárcel por sus excesos. Los Borrachos del Tablón, barra brava de River, a partir de agosto de 2006 empezó a protagonizar una serie de inusitados hechos violentos, que culminaron con la muerte de uno de sus integrantes, Martín Gonzalo Acro. Asimismo, han ocurrido actos violentos entre miembros de las barras de un mismo club, como manifestación clara de las disputas de poder. Hasta marzo de 2011 han muerto 256 personas por hechos violentes ligados al fútbol en Argentina. Es tanta la barbarie que los familiares de las víctimas se han organizado en el grupo denominado Salvemos al Fútbol, Familiares de Victimas por la violencia en el Futbol Argentino. Cuesta imaginar que la policía, los políticos, los dirigentes y la prensa no hayan tenido la capacidad de frenar esta locura, en un país donde los niños aprenden a patear la pelota casi antes de caminar, y del cual, surgen con frecuencia, raros talentos que se disputan todos los equipos del mundo.

Es posible que sea Argentina el país más bendecido del Mundo en materia de fútbol, porque tiene la dicha de que en su tierra nacieron tres (sí tres!) de los más grandes jugadores que ha dado la historia del fútbol. Pero los argentinos parecen no darse cuenta de ello, mientras se solazan en el fango de la barbarie... Esa oscura y terrorífica pesadilla del rapto (La Casa Tomada de Cortázar) se vive en Argentina, de manera perpetua.




La Copa América de 1987


Tres días después de que Messi vino al mundo, se inauguró en Argentina, la XXXIII edición de la Copa América. Una de las sedes fue el Gigante de Arroyito, en Rosario, donde jugaron las selecciones de Colombia, Paraguay y Bolivia. Muy cerca de allí, Messi daba sus primeros llantitos, en medio de la gran fiesta del Torneo interselecciones más antiguo del mundo.

Datos interesantes y curiosos de este torneo:

  • Jugaron para Argentina, entre otros: Diego Armando Maradona (Nápoles), Caniggia (River), y Sergio Batista de Argentinos Junior (actual técnico de Argentina). El técnico fue Carlos Salvador Bilardo. Diego contaba entonces con 27 años, y Batista con 25 años.
  • Jugaron para Brasil, entre otros: Raí (Botafogo), Romario (Vasco da Gama) y Careca (Nápoles). El técnico fue Carlos Alberto.
  • Jugaron para Colombia, entre otros: René Higuita (Atlético Nacional), Leonel Álvarez (DIM), Iguarán (Millonarios) y Valderrama (Deportivo Cali). Técnico: Maturana.
  • Jugaron para Uruguay, entre otros: Enzo Francéscoli (Racing Club de Paris)
  • La final la disputaron Chile y Uruguay, en el estadio Monumental de River. El partido terminó 1 a 0 a favor de Uruguay, con gol de Bengoechea, al minuto 56. Fueron expulsados Francéscoli y Perdomo en Uruguay y Gómez y Astengo en Chile. El árbitro fue Romualdo Arppi Filho (BRA), el mismo que dirigió la final de México 86 entre Argentina y Alemania, en la que Argentina obtuvo su segunda corona, y Maradona se consagró como icono del fútbol.
  • Máximo goleador: Arnoldo Iguarán de Colombia, con 4 anotaciones, seguido por Maradona con 3 anotaciones.
  • Mejor jugador del torneo: Carlos Valderrama, de Colombia.
  • Argentina ocupó el 4o. lugar, y Brasil el 5o. lugar.

La Copa América 2011


En el escenario convulso del descenso de River Plate a Segunda, se realizará la Copa América del año 2011. Lionel Messi y sus compañeros de Selección tendrán la tarea de bajar las revoluciones sociales, aunque no les corresponde. No se les conmina a hacerlo, porque no tienen culpa de las arbitrariedades que ocurren en el fútbol de su país; pero igual se les medirá por sus frutos. Si ganan la Copa América, ayudarán a cauterizar las heridas recientes; si no ganan la Copa, la aflicción no conocerá límites, y como suele ocurrir en estos casos, allí están los blancos fáciles de siempre.

La Copa América es un torneo fascinante. Comparable en calidad de fútbol a la Eurocopa, y quizás hasta disputado con más intensidad. Con perdón de excelentes jugadores de África y de otros continentes, la Copa América y la Eurocopa son las dos caras de la moneda del planeta fútbol. Ambas sirven para medir el potencial de los candidatos reales a Campeón del Mundo: 9 campeonatos del mundo de América, contra 10 campeonatos del mundo de Europa. Prácticamente un empate técnico entre ambos continentes!

Pero lo más increíble de la Copa América es que en ella participarán jugadores de gran lustre en el fútbol europeo. Messi, Tévez, Higuaín, Agüero, Alves, Maicon, Neymar, Julio Cesar, Luis Suárez, Forlán, Valencia, Alexis Sanchez, Di Maria, Mascherano, Falcao, Dos Santos (qué gol, Gio!) son una constelación soñada de jugadores, que le brindan un plus especial a las competiciones en el Viejo Continente.

Confío en que Messi y su equipo ganen la copa, pero es imposible olvidar que enfrente tendrán un rival, siempre candidato a todo: Brasil, sin dejar de mirar a la siempre combativa selección de Uruguay... Para Messi y Argentina es vital obtener este torneo, después de 18 años de sequía de títulos. Ganar la Copa dará, a Argentina y a Messi, mucha confianza interna y externa. Batista necesita demostrar a todos que el trauma de Sudáfrica está superado, y que el modelo actual avanza sin vericuetos. Leo necesita urgentemente este triunfo, para seguir madurando y creciendo como jugador. El Barsa también se beneficiaría mucho de ello. Por dicha Leo tiene esta motivación. Sabemos que mientras le pongan el listón alto, él siempre se esforzará por alcanzarlo.

Disfrutemos de este gran torneo, disfrutemos de ver estos grandiosos jugadores. Ojalá este certamen sirva para posibilitar un cambio radical, y devolver al fútbol argentino la capacidad de disfrutarlo en familia, en paz, con un asado y una cerveza, al lado de tu rival... El fútbol es un hermosísimo deporte y no da (NO DEBE DAR) ni para un pellizquito al adversario...

A contrapelo de Borges, quien afirmó que habría que inventar un juego en el que nadie ganara, a mí me gusta la idea de que alguien gane, y sobre todo que gane mi equipo; pero también debo cultivarme en apreciar las derrotas, porque representan la oportunidad inmejorable de volver a ganar...

--------------------------------
(*) Si desea informarse más acerca de estos hechos, consulte el excelente artículo Violencia en el Fútbol Argentino, del periodista Luis Casabal.

miércoles, 1 de junio de 2011

EL ARZOBISPO DE WEMBLEY


Cuando el monarca Jorge V, abuelo paterno de la actual Reina Isabel II de Inglaterra, cortó la cinta para inaugurar el Empire Stadium (posteriormente llamado Wembley), todos los ingleses aceptaban que esa edificación solo duraría dos años en pie, hasta el fin de la gran Exposición del Imperio Británico (1924-1925). Sin embargo, el estadio cumplió la esperanza de vida de los ciudadanos ingleses, y dio su último suspiro, en el año 2002, a la "tierna" edad de 79 años. Vida corta, pero fructífera para un gran templo.

Aunque Jorge V no vivió para contarlo, lo cierto es que el célebre estadio de las Torres Gemelas se convertiría en el icono del fútbol por excelencia, tanto así que el Rey Pelé lo bautizó como la Catedral del Fútbol. Nombre correctísimo dado por el genio de Minas Gerais, porque fue escenario de magnos eventos futbolísticos y deportivos como los Juegos Olímpicos de 1948, la final de la Copa Mundial de Fútbol de 1966, cinco finales de la Copa de Europa, la Eurocopa 1996, etc. Pero además, porque en él desfilaron artistas como Michael Jackson, Tina Turner, Madonna, The Animals, Oasis, Fleetwood Mac, Genesis, The Who, Pink Floyd, Elton John, Paul McCartney, y por si fuera poco, también bendijeron el templo la célebre banda Queen, con Freddy Mercury a la cabeza, y la mayor de todas las bandas: Los Beatles.

El 23 de febrero del año 2000, la selección de fútbol de Inglaterra se enfrentó allí contra selección de Argentina. Fue el último partido entre selecciones jugado en dicho escenario. Terminó cero a cero. Jugaron para Inglaterra, entre otros: David Beckham, Paul Scholes, Rio Ferdinand, Gary Neville, Ashley Cole. El D.T. fue Kevin Keegan. Jugaron para Argentina, entre otros: Roberto Ayala, Javier Zanetti, Diego Simeone, Sebastián Verón, Ariel Ortega, Gabriel Batistuta, Mauricio Pochettino y Hernán Crespo. DT. Marcelo Bielsa. En ese entonces, Leo Messi era un niño de apenas 13 años, y aún vivía en su Rosario natal. Faltaban escasos seis meses para iniciar su viaje sin retorno a la Ciudad Condal.

Sin embargo, los ingleses --muy correctos en respetar hasta un guijarro antiguo--, esta vez torcieron el brazo por la modernidad. Quisieron seguir poseyendo la Catedral del Fútbol, pero aquella les parecía un tanto vieja e incómoda. Querían una catedral moderna, la más moderna de todas, el mayor orgullo de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Así fue como la Vieja Catedral, dio paso a la Nueva Catedral.

Esta Nueva Catedral, fue inaugurada el 24 de marzo de 2007 (15 días después de que Messi convirtiera el famoso Hat Trick al Real Madrid), en un partido entre las selecciones sub-21 de Inglaterra e Italia. Se han realizado en este estadio numerosos eventos y partidos famosos; pero el partido más memorable de todos, el gran partido del siglo XXI, como lo bautizó Fergusson, fue el protagonizado por el FC Barcelona y el Manchester United, el pasado sábado 28 de mayo de 2011, en la final de la Liga de Campeones de Europa.

EL PARTIDO

Inicialmente, la final de Wembley se presentó como una copia fiel de la final de Roma de 2009. El Manchester entendía que contaba con una breve ventana de oportunidad, para hacer daño al Barcelona: el tiempo que tardaran los catalanes en adueñarse de la pelota. ¿Cuánto sería ese tiempo? Seguramente, no más allá de quince minutos. Si los ingleses anotaban al inicio, tendrían ocasión de regir el destino del juego. Sir Alex Fergusson aseguró, antes del partido, que conocía muy bien los errores cometidos en Roma, y que no los repetirían. Pero para sorpresa suya, la defensa del Barcelona --enésima reinvención de Guardiola-- poco a poco se fue acomodando, lo justo para que los mediocampistas y delanteros atinaran en el robo del fuego sagrado. Y así ocurrió: al Manchester se le fue acabando el combustible, y con ello fue perdiendo su gran oportunidad.

Paradójicamente, el punto de inflexión, ocurrió en el minuto 11 del encuentro, cuando Valdés y Piqué casi protagonizan una jugada de autogol. Ese hecho alarmó al Barsa, que salió inmediatamente del letargo, produciendo un tiro de esquina a favor. A partir de allí, el juego fue azulgrana, salvo por el fabuloso espejismo inventado por Rooney, para empatar el combate.

El Barsa hizo un juego prácticamente perfecto. Volvió a ser la apisonadora habitual que dejó tirados (y humillados) a grandes equipos como el Real Madrid de Mourinho y el Arsenal de Wenger. Fue ese tipo de juego que todos los jugadores, el cuerpo técnico y los aficionados soñamos. El destino se decantó por Barcelona, porque se conjuntaron hechos tan relevantes como que todos los delanteros anotaran (y vaya golazos los tres!), que la defensa funcionara de maravilla, con Abidal, Piqué y Mascherano soberbios, y con Xavi, Iniesta y Messi --el Trío de la Muerte, bautizado así por Manuel Pilo Obando-- funcionando como un reloj. Y por supuesto con un Messi omnipresente, como el virtuoso más destacado de la orquesta.

DOS GRANDES MOTIVADORES

Es obvio que Guardiola es el gran artífice de este Barsa. Sin él y su filosofía de juego quizás el Barsa no habría logrado tantos éxitos. Antes de Guardiola el Barsa no era una tropa obsesionada con el balón (robarlo para tenerlo siempre); antes de Guardiola, la Masía era UN estandarte; con Guardiola es EL estandarte; antes de Guardiola, Xavi e Iniesta eran dos mediocampistas cerebrales, hoy son la dupla más admirada de la Tierra; antes de Guardiola, Messi estaba casi encubierto como los esclavos de Miguel Angel, y ahora es el más grande de todos; antes de Guardiola, el Barsa era el rival del Real Madrid, y ahora el Barsa es el equipo más grande de la Historia. Sin embargo, en este año hubo dos grandes fenómenos que alimentaron extraordinariamente la voracidad del barcelonismo: Mourinho y Abidal. Más allá de Guardiola, de Sir Alex Fergusson, de Javier (Chicharito) Hernández, de Rooney, o del fantástico escenario de la Catedral del Fútbol, los grandes motivadores de este Barsa fueron, sin proponérselo, el portugués y el francés.

Mourinho

Estoy convencido de que el mayor sembrador de vientos de la temporada fue también el mayor recolector de tempestades. Y esas tempestades lo persiguen por doquier, forman parte de su esencia. Cierto que el ciclón es tan potente que en su impetuoso tránsito, puede derribar grandes rivales y llevarse los títulos; pero también es cierto que su precio es alto, porque a menudo, perjudica a sus propios equipos. Sus discursos subversivos contra los árbitros, contra la UEFA y contra el Barsa pusieron a mucha gente en su contra, y no solo a los fanáticos-adversarios comunes; sino también a gente con poder en dichas instituciones. No se puede ir por la vida tirando piedras cuando se tiene techo de cristal. Mou afirma que ya está viejo para cambiar, y que dos cosas lo aterrorizan: la hipocresía y la falta de honestidad. Está convencido de ser un Quijote, y ve Molinos de viento por doquier; de igual manera, está convencido de estar vacunado contra dichos males, porque él, sus jugadores, y sus equipos NO son hipócritas ni deshonestos. No digo que lo sean; pero tampoco digo que no lo sean. Eh... aclaro: tampoco son totalmente potables las aguas que bebe el FC Barcelona... Pero aun cuando Mou tuviera algo de verdad a su favor, no puede desviar la atención de sus carencias y derrotas escudándose en discursos mesiánicos. Allá sus jefes que lo toleran.

Lo cierto es que el Barsa fue mucho más que el Madrid en la semifinal, y merecía llegar a la final de Wembley, porque en el terreno de fútbol, con 12, con 11, con 10 o con 5 jugadores, igual el Barsa siempre fue superior. En las cinco (CINCO!) ocasiones que tuvo el Real Madrid de derrotar al Barsa, solo en una --sin ser claro dominador de ese juego-- lo logró. En las otras cuatro ocasiones, el Barcelona sacó más partido. En esos cinco encuentros, el Real Madrid recibió 9 anotaciones y convirtió 3. En cuatro de esos juegos quedó con 10 hombres, porque sus jugadores violentaron el reglamento, y porque el estilo de juego de Mourinho (ganar a como dé lugar) pone a sus hombres en alto riesgo de recibir tarjetas. Lo habría salvado y redimido pasar a la final de la Champions y eliminar al Barcelona, pero él mismo cavó su tumba al buscar el 0-0 en el Bernabéu. Para Mourinho, ese marcador habría sido bueno. Pero el futbol lo castigó. El lema de la camiseta del Barsa para celebrar la obtención de la Champions, aparte de rememorar la parábola de los talentos y el famoso verso de McCartney en el Abbey Road (..y al final, el amor que recibes es igual al amor que tú das) era un clarísimo mensaje a Mourinho y su entorno... el fútbol te devuelve lo que das.

Cuando Mourinho tenga el señorío de Fergusson de reconocer la supremacía del Barsa, estará más cerca de ganarle; mientras no lo haga y se empeñe en destruirlo con todo tipo de artimañas (revestidas de falsa justicia), seguirá cavando profundo y llevando con él a todos los que quieran acompañarle. En contraste, fueron modélicas las apariciones de Fergusson, de Rooney y de Chicharito, al final del partido, para reconocer: "es el mejor equipo que he visto", "es un digno campeón", "Messi es el mejor futbolista de todos los tiempos", "el mejor equipo de la historia". Difícilmente escucharemos esas frases en boca de Mou y de su entorno.

Tengo la impresión de que Mourinho ha destilado tal cantidad de veneno por aquí y por allá que el perjuicio para el Madrid seguirá siendo grande. Es posible que aunque sigan con su política de traer jugadores galácticos, y su equipo resulte tanto o más demoledor que el Barsa, al final alguien se acordará de Mourinho, para pasarle facturas atrasadas. Claro que eso no sería correcto, claro que no sería moral; pero es mucha la animadversión que Mou ha creado en Europa y en el resto del Mundo. De ello no tiene culpa el Barsa, la culpa es solo de Mourinho y de quienes lo secundan irresponsablemente. No hay ninguna duda de que veremos un mejor Real Madrid en el 2012, pero de lo que sí hay muchas dudas es que veamos una versión mejorada de Mourinho. Fueron sus terribles insinuaciones (o silencios calcudados) dirigidos hacia los jugadores y entrenador del Barsa los que terminaron elevando la ira y la moral de los catalanes, no solo para eliminarlo a él y a su equipo de la Liga de Campeones, sino para alcanzar el mayor premio: La Champions. Esta motivación se asoma intacta para el 2012. Todo el mundo está advertido...

Abidal

Eric Abidal --casi descartado del fútbol hace un par de meses por un tumor maligno en el hígado-- jugó la final de Wembley. Acto inconcebible para cualquier mortal, pero Abidal roza la eternidad. El hecho de que Eric no volviera a jugar al fútbol, era más que probable. Y que jugara de nuevo en el curso actual, entraba en el terreno de lo peligroso. Por ello, es increíble que jugara la final de la Liga de Campeones y lo hiciera de manera tan correcta durante los 90 minutos. En el tramo final de la temporada, Eric fue ejemplo de muerte y resurrección. Su experiencia debió causar una impresión imborrable en todos sus compañeros. Si este compañero, estaba a punto de dejarnos, pensaron, y ahora está a punto de jugar la final de la Champions, tenemos que darlo todo y más por él; tenemos que estar a la altura de su fortaleza, de su entrega y de su motivación. Por eso Puyol le regaló a Abidal el momento más importante del año: la cinta de capitán y el derecho a levantar, de primero, el máximo trofeo europeo de clubes. Con ese sublime gesto, Puyol no hizo más que devolverle a Abidal lo que él le había proporcionado a la tropa blaugrana. Ese momento cumbre del año también fue un mensaje para los adversarios: en Barcelona está enseñoreado el respeto a su gente, no hay racismo ni preferencias. Tampoco son ángeles, ni están vacunados contra el error. Pero es incuestionable que la honestidad cabalga feliz en los campos
blaugrana.

EL ARZOBISPO DE WEMBLEY


La rabia con que Messi celebra su gol en Wembley se explica, en gran medida, por la rabia de todo el barcelonismo contra la ponzoña de Mou durante el curso; pero tambien porque se le negaba el gol al argentino en las islas británicas, y porque sabía que ese gol era decisivo, para que el Barsa se llevara la orejona. Como es habitual, su participación en el juego fue brillante y decisiva, para que el Barsa se alzara con el máximo trofeo del año.

En ese instante en que Iniesta le da la pelota a diez metros del área, ya Messi tenía hipnotizado Wembley; solo faltaba hechizar al resto del Reino Unido y a todo el planetaTierra. El fogonazo que no pudo repeler Van der Sar ocurrió porque ya el hechizo había surtido efecto; Park Ji Sung (su centinela) quedó congelado a medio camino, y los centrales del Manchester jamás imaginaron que Messi dispararía; pero olvidaron que Messi tiene más recursos que todos... Cuando se percataron, la pelota rebotaba dentro de la cabaña del cuarentón holandés y la Pulga corría desenfrenada a patear el micrófono...

Messi fue muy astuto, porque hizo una jugada maestra, durante la premiación, que pocos advirtieron. Pasó entre los primeros a recoger la medalla, y por lo tanto se quedó de último de la fila; de esa manera, el botín le llegaría de último (los últimos serán los primeros). Al besar el bello trofeo, Messi besaba, a la vez, su tercer Balón de Oro consecutivo. Las cámaras lo captaron mejor, y luego se dio el gran gusto de bajar los 109 escalones de Wembley con la orejona en sus manos, hasta llegar al escenario de la memorable foto. En ese largo trayecto, jamás cedió la orejona a otro compañero. Esta vez, Él y el trofeo fueron el centro de la foto. Así lo pensó y así se hizo. Fue un acto ritual, bien planeado por La Pulga.

En el año de 1986, cuando Freddy Mercury y el grupo Queen dieron este concierto en el mítico escenario de Wembley, Lionel Messi no había nacido aún, y faltaban únicamente 24 años y 316 días para ser ordenado Arzobispo de la nueva catedral de Wembley ...



Y si desean continuar inspirados por la banda sonora de este post, los dejo con esta otra joya de 5 minuticos. Al final de ella escucharán el famoso verso de Paul McCartney...



Postdata: próxima parada de este viaje por la historia: BUENOS AIRES, a partir del 1 de julio!

sábado, 21 de mayo de 2011

ALGO DE MATEMÁTICAS ANTES DE WEMBLEY

Estimado amigo lector, este es mi último artículo antes de la final de la Champions League, en Wembley, el próximo sábado. Confío (y deseo fervientemente) que Messi y el Barsa regresen a Barcelona con la cuarta orejona. Si así fuera, todo el mundo culé a Canaletas, sean físicas o mentales. Si no ocurriera así, tendremos que cargar el luto de la derrota; pero que sea breve, porque hay que prepararnos para acompañar a Leo a la Copa América... la historia no descansa!



No sólo arquitectos, ingenieros, doctores y recaudadores de impuestos; sino también poetas, trapecistas y toreros han pasado alguna etapa de su vida quemándose las pestañas ante el famoso Teorema de Pitágoras. A algunos de ellos, el Teorema los ha colmado de riquezas y hasta les ha salvado la vida; a otros, en cambio, les ha causado dolorosos traumas. «Todo es número», preconizaba la famosa escuela pitagórica 500 años antes de Cristo. Y como no queremos contradecir en este blog al sabio matemático de Samos, hemos decidido hacerle caso, analizando los fríos números que dejaron los cuatro encuentros entre el Real Madrid y el FC Barcelona. Como realizar un análisis profundo de esos encuentros sería interminable y ocuparíamos la ayuda de expertos, hemos decidido concentrarnos solo en los números de sus dos máximas estrellas: Messi y Cristiano.

Partimos de un cuadro comparativo, cuyo conteni
do está basado en datos de cuatro fuentes: ESPN, MARCA, DATAFACTORY, y yo mismo.


Si la imagen resulta borrosa, no se preocupen; solo tienen que hacer click en él, y tendrán a su disposición una imagen completa, en mayor resolución. De todos modos, acá van mis comentarios, al cuadro:

1- En la primera columna se incluyen todos los indicadores analizados (en la parte inferior del cuadro se explican las siglas).

2- Las siguientes cuatro columnas contienen los valores de los cuatro encuentros, en orden cronológico.

3- La quinta columna (para cada jugador) contiene el total de todos los indicadores analizados.

4- La última columna del cuadro --a la derecha de los datos de Cristiano Ronaldo-- muestra cuál de los dos jugadores resultó mejor en los diferentes indicadores. En este caso, Messi resultó mejor en 7 de los 11 indicadores relevantes (63%); mientras que Cristiano ganó en 3 de los 11 (27%), y hubo dos empates.

5- Asimismo, la última fila del cuadro indica el mejor (en forma global) de cada partido. El primer partido da un empate; el segundo es para Cristiano, porque fue determinante para que su equipo alzara la Copa del Rey; el tercero es para Messi porque fue determinante para que su equipo ganara el primer partido de la semifinal de la Champions, y el cuarto es también para Messi, porque aunque no convirtió, se prodigó por igual en ataque y en defensa, para que su equipo saliera airoso.

6- Análisis específico de cada indicador (sumando los cuatro partidos):
  • Goles: ganador Messi (3 contra 2),
  • % de efectividad de disparos: ganador Messi (con un promedio ponderado de 54% contra 37%).
  • Implicación en faltas: ganador Messi (la cantidad de faltas recibidas y faltas cometidas es un claro indicador de cuán involucrado está el jugador en el juego defensivo y ofensivo de su equipo). En ambos factores, Messi resulta más decisivo que Ronaldo, porque cometió 13 faltas contra 4 de Ronaldo, y recibió 19 faltas (11 de ellas en el último partido) contra 10 de Ronaldo.
  • Tarjetas provocadas : ganador Messi (este es un indicador sumamente importante del del trabajo defensivo, Messi aprovechó mejor que Ronaldo su condición de jugador desequilibrante, para provocar 7 tarjetas de jugadores blancos, incluyendo una tarjeta roja; Cristiano, por su parte, provocó solamente 1 tarjeta amarilla en los cuatro juegos, justamente en la final de la Copa del Rey).
  • Tarjetas recibidas: ganador Ronaldo. Messi recibió una tarjeta de amonestación. Ronaldo se cuidó de ello en los cuatro partidos, y no fue amonestado.
  • Penalties convertidos: empate. Un penalty para cada uno.
  • Tiros Libres: ganador Ronaldo. Ejecutó un total de 5 tiros libres; ninguno de ellos dentro de los tres palos.
  • Asistencias: empate. Ninguno de los dos logró dar una asistencia de gol a algún compañero.
  • Asistencias No Convertidas: ganador Messi. Un indicador sumamente importante que rara vez se analiza, pero que es casi tan importante como el anterior. Se trata de asistencias perfectas que provocan una clara ocasión de gol para su equipo, pero que su compañero no logra cristalizar, sea por error propio, o por virtud del arquero rival. En los cuatro partidos, Messi dio 8 asistencias claras de gol a sus compañeros; Cristiano una.
  • Balones recuperados: ganador Messi. Otro de los aspectos en que Messi destaca... es un excelente recuperador de balones para su equipo. En estos cuatro clásicos recuperó un total de 14 balones, contra 9 de Ronaldo.
  • Balones perdidos: ganador Ronaldo. En este aspecto, gana Ronaldo, porque perdió menos balones que Messi (17 contra 31 de Messi). Buena parte de que Messi perdiera tantos balones se debe a la férrea --y efectiva-- marca por parte de los mediocentros y defensas del Real Madrid.
  • Efectividad de Pases: ganador Messi. Este indicador se obtiene de dividir los pases correctos entre el total de pases realizados. Messi obtiene mucha ventaja sobre Ronaldo, porque su juego está inmerso en el juego de conjunto del Barsa. Se debe aclarar que el porcentaje es un promedio ponderado de los % de los tres últimos juegos, puesto que no pudimos obtener esos datos para el primer juego.

Las conclusiones de este post corren por cuenta de ustedes mis amig@s lectores...

lunes, 16 de mayo de 2011

LORCA Y EL PULPO


LORCA

Lorca
lleva el germen de la desgracia, pero también el de la inmortalidad. Su nombre lo sabíamos por el atormentado poeta andaluz, que nos hizo querer tanto a la luna como a los gitanos. Desconocíamos, empero, mucho de la geografía española, como para saber de un pueblito llamado Lorca, en la Región de Murcia, al sur de la Península. Lo supimos, de pronto, porque el pasado 12 de mayo, el planeta hizo una pequeña arruguita en esa región, provocando 10 muertos y dejando más de 40 000 damnificados.

Como casi siempre ocurre en estos casos, los seres humanos sacamos a relucir lo mejor del alma al solidarizarnos con las víctimas. El mismo día que el FC Barcelona obtuvo su tercera liga al hilo, el ayuntamiento de Lorca estaba destrozado y deprimido; no faltaron homenajes y palabras emotivas hacia los lorquinos, durante la celebración, en el Camp Nou. Y en el bando de enfrente, el Real Madrid también se ha solidarizado con las víctimas; por ello este miércoles irán sus jugadores a visitar el barrrio la Viña de Lorca.

La desgracia ajena nos une. En esos duros momentos, no hay lugar para sentimientos xenófobos o racistas que mancillen la vereda por donde transita la fraternidad. Todos se rascan su bolsillo en las teletones y, envían, aunque sea, una caja de leche. No importa el lugar ni condición del país devastado. Hace poco más de un año, Casillas y Messi dieron un paso al frente por Haití, uno de los países más pobres y olvidados de la Tierra; y recientemente, casi todos dieron un paso al frente por Japón, uno de los países más ricos de la Tierra. El día de mañana, cuando se ocupe, lo mismo harán por Irak, Afganistán, Australia o Malasia. Cuando el Planeta se enfurruña hiriendo un territorio, por más lejano que sea, todos volvemos a ser hermanos, abundan el pan y los pañales para donar, y de pronto, se nos resbala una lágrima.

Pero, en un abrir y cerrar de ojos, todo cambia, cuando en nuestro país o comunidad, nos relacionamos con UN musulmán, UN marroquí, UN cubano, UN africano, UN nica, UN brasileño, UN español, UN palestino, UN judío, o UN murciano. Tenemos que tomar precauciones para que no se nos pegue una urticaria o nos vean hablando con ellos, porque seremos "sospechosos". España es uno de los más bellos países de la Tierra, pero muchos de sus habitantes llevan en su génesis la desconfianza --y a menudo el desprecio-- hacia el otro. Ellos mismos tienen una frase abyecta, llena de desprecio a los murcianos (esos mismos que habitan Lorca): Mejor marrano que Murciano... Pero no solo en España se experimenta el odio hacia los otros (o hacia sus propios compatriotas). También en Ghana, en Kenia, en Inglaterra, en Italia (En el libro Yo Soy el Diego, Maradona nos narra, de manera descarnada el odio racial del que fue testigo, en su etapa en el Nápoles, donde los napolitanos eran recibidos en Verona con una enorme bandera que rezaba: Bienvenidos a Italia...).

La FIFA y la UEFA han hecho ingentes esfuerzos por erradicar los cantos y actos racistas o xenófobos en los estadios. Probablemente han obtenido ciertas mejoras; pero no se ha extirpado el tumor, porque el futbol está impregnado de nacionalismo. Recordemos que el fútbol es un sucedáneo moderno de las guerras. Allí, salen a relucir sentimientos de acendrado peligro. Uno piensa que solo se trata de un juego y que hasta los insultos sobran. Sin embargo, la realidad es muy diferente. En ese rectángulo verde y en las gradas circundantes ocurren tensiones terribles, insultos procaces, amenazas soberbias, que ante el menor abuso o error (de un jugador o del juez) encienden hogueras gigantes, que ningún bombero puede aplacar. En Centroamérica se suscitó una guerra a causa de un partido de fútbol, entre Honduras y El Salvador!

Es una lástima que los mismos líderes y entrenadores, muchas veces, concitan a la violencia. No quiero echar más sal a la herida, porque ciertamente llegó la hora de pasar la página; pero es incuestionable que el discurso incendiario de Mourinho, antes y durante los cuatro clásicos, patrocinó, en muy buena medida, el execrable canto de: ESE PORTUGUÉS, HP ES... y su antípoda madrileña: VICTOR VALDÉS, HP ES... Mourinho ordenó cavar trincheras, y lamentablemente, desde Madrid siguen abriéndolas después de terminada la guerra. En ese sinsentido, los jugadores de ambos equipos se hirieron más allá de lo normal, con la pelota en disputa o sin ella. Los jugadores del Barsa probablemente hicieron más teatro de lo necesario, y algunos explotaron de manera inusitada ante la provocación y la frustración --como le ocurrió a Messi en el Bernabéu. Pero fue Mourinho quien preparó a sus jugadores para una cruzada, con armas temerarias. Por ello, es comprensible que tuvieran bajas. Buscaron a Messi sin misericordia (recibió 19 faltas en los 4 partidos!), porque su consigna era anularlo por lo civil o por lo criminal, y dejarlo inservible.

EL PULPO

Hay jugadores de fútbol (aplica también en otras disciplinas), con la inmensa suerte de estar en el lugar y momentos justos, para alcanzar la gloria. No es este el caso de Sergio Busquets Burgos, a quien apodan El Pulpo, porque parece tener tentáculos, para detener a sus adversarios y para multiplicarse en el medio del campo. A mí me gustaría más que lo llamaran El Cartero, porque recibe y entrega con diligencia y rapidez, como pocos. En su caso, ha alcanzado la gloria, sin que medie la suerte, la influencia de un presidente o la complicidad de un técnico. Nada de eso.

Sergio debutó en el primer equipo del FC Barcelona el 13 de septiembre de 2008 --con escasos 20 años de edad. En este corto ciclo, Sergio contribuyó enormemente a sus equipos (Barsa y la Selección Absoluta de España) para obtener logros sin precedentes. Desde entonces, debutó con la selección sub 21 de España, debutó con la selección mayor de España, disputó la copa Confederaciones, obtuvo 6 títulos del futbol Español, incluyendo una Copa del Rey y dos supercopas de España; obtuvo 4 copas internacionales, y una Copa del Mundo con la Selección Mayor de España. Todo este enorme paquete de títulos y triunfos en un lapso de apenas 32 meses!!! Una completa barbaridad. No voy a expresar lo que todo el mundo sabe de la calidad de juego de Sergio. Todos los elogios y ponderaciones quedarán cortos o serán repetitivos. Sobra decir que es uno de los jugadores que más admiro del Barsa y de España.

Sin embargo, una de las más ostensibles secuelas de los 4 clásicos fue la acusación de racismo, en su contra, planteada por el Real Madrid ante la UEFA, procurando con ello una sanción ejemplar para el badiense. Para mí, al igual que para muchos, la acusación fue insólita, por dos razones: si era una acusación fundada, entonces la admiración hacia Sergio se vería encarcelada en una mazmorra. Si la acusación resultaba infundada, todos los culés felices y el sol brillando, para rabia de la Casa Blanca. El asunto no es menor en ningún sentido.

El racismo es abominable. Se puede reprobar a un jugador como Marcelo por efectista y ladino; pero no por su juego, cuya calidad es incuestionable, y mucho menos por el color de su piel o por su altiva mata de pelo. La fuerza con que un culé debe combatir a Marcelo debe ser idéntica a la fuerza con que contienda con Ramos o con Casillas (por mencionar a dos jugadores españoles de piel blanca), porque solo se trata de un juego donde los actores son, obligatoriamente, de muchas razas y países. El talento para jugar al fútbol, la naturaleza lo reparte más o menos igual, sin importar detalles tan poco relevantes como la coloración de la piel. Cuando el partido finaliza, todo debe acabar. Los jugadores deberían ser capaces, siempre, de coronar el juego con abrazos sinceros. Pero como el fútbol es un juego de contacto, en el fragor de la lucha los jugadores se exceden. Y más aún en estos cuatro clásicos, donde ocurrieron tantos desatinos y excesos.

No sabemos realmente lo que ocurrió entre Sergio y Marcelo. En el vídeo sacado con pinzas por el Real Madrid es totalmente claro que Sergio pretende ofender a Marcelo; pero nadie --excepto ellos-- puede estar seguro de lo que se dicen. Y digo dicen (así en plural), porque solo captamos a Busquets profiriendo, sotto voce, su ofensa; pero no podemos advertir lo que Marcelo le dice a Busquets. No sabemos si Busquets responde a una ofensa inicial de Marcelo, que está de espaldas en el vídeo, ni tampoco sabemos quién y porqué emprendió la discordia. Son demasiados interrogantes, como para pretender culpar a Busquets de un acto ilícito, que no hay manera de demostrar. Es posible que durante el juego ambos se dijeran cosas mucho peores que Mono o Morro...

Ahora bien, toda ofensa necesariamente pretende desacreditar al otro, reafirmando estereotipos raciales, sexistas, xenofóbicos y hasta religiosos. Pero por un insulto de esta índole, en el fragor del choque, no podemos afirmar que un jugador sea SIEMPRE racista o xenófobo, o que incite a la violencia contra las minorías. Por supuesto que durante un partido sería mucho mejor si no hubiera ofensas en el terreno de juego, ni en las gradas, ni en los bares o en las casas. Pero eso sería imposible. En el caso de Marcelo y Busquets, ambos conviven, desde su infancia, con compañeros y amigos de distintas etnias y países, y mantienen una relación afectuosa con todos ellos. ¿Quién puede dudar que Busquets quiera y admire entrañablemente a Daniel Alves (tan brasileño y tan morocho como Marcelo)?, y en contraposición, ¿Cómo creen ustedes que Dani Alves pueda querer y admirar a un tipo como Busquets si fuera este un palmario racista? Nadie en el vestuario catalán avalaría insultos (un día sí y otro también) de uno de sus jugadores contra otras personas por su color de piel, como estoy seguro que en Madrid tampoco aceptarían convivir con un colega que rechace a otros por el mismo motivo...

Lo que no es admisible es que el Real Madrid, espoleado por la filosofía de "afrenta perenne" en que se mueve su técnico, se aferre a estas denuncias, con el único propósito de que el Barsa llegue disminuido a Wembley. Por el momento, no han dado frutos, gracias a la sensatez de la UEFA; pero lo peor de todo es que esa filosofía de "afrenta perenne" ha llegado para enseñorearse en la Casa Blanca de Madrid... Todo el mundo está advertido. Lo peor que pueden hacer en Barcelona es responder golpe con golpe...

Finalmente, es hora de que abandonemos tanto estrépito, y hagamos algo por recuperar la compostura. Para estimularnos todos, les comparto esta joya lorquiana --del otro Lorca--, en la voz de Ana Belén y con música de Serrat. Buenas noches amigos y amigas. Gracias por leerme: