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jueves, 1 de septiembre de 2011

LA MÁSCARA Y EL CONEJO BLANCO



© REUTERS/ Albert Gea


Leo Messi
es el único superhéroe que no se acostumbró a llevar máscara. Enseguida, les relataré cómo y por qué...

El sábado 26 de abril de 2003, se disputaba la final de primera edición de la categoría División de Honor, de cadetes, entre el Barça y el Espanyol. Corría el minuto 19 cuando sobrevino un accidente, que pudo tener consecuencias funestas para Leo Messi y su carrera deportiva: en un choque furtuito contra un jugador rival, el azulgrana cayó al suelo con pérdida total del conocimiento. El jugador argentino, que entonces tenía 15 años, fue trasladado urgentemente a la clínica FIATC, donde se le diagnosticó un traumatismo craneoencefálico y una fractura con hundimiento de la pared anterior del pómulo derecho. Una lesión realmente grave.

A pesar de la preocupación por la salud de Leo, sus compañeros sacaron adelante la faena, y se proclamaron campeones, con marcador de 3 goles a 1. Empero, a aquel fabuloso equipo de cadetes, aún le faltaba ganar la importante Copa Catalunya, cuya final se disputaría el domingo 4 de mayo (apenas una semana después!!).

Pese a que Leo empezó a recuperarse muy rápidamente, todos coincidían en que sería imposible que participara de la semifinal y de una eventual final, a menos que ocurriera un milagro. Y ocurrió. Algún despabilado recordó que unos tres meses antes, Carles Puyol se vio obligado a usar una máscara especial, porque había padecido una lesión similar a la de Leo, aunque un tanto más grave. Aquella máscara, diseñada y fabricada por el especialista Francisco Asín Llorca, de Alicante, sirvió a Puyol para jugar y recuperarse a la vez.

Los médicos responsables del FC Barcelona autorizaron a que Leo jugara la final de la Copa Catalunya, única y exclusivamente si lo hacía empleando esta misma máscara protectora, que afortunadamente aún estaba en poder del Dr. Ricard Pruna. Así lo convinieron todas las partes.

Llegó el día del encuentro, y el chico cumplió su palabra... pero solo parcialmente. El diario catalán Mundo Deportivo, del lunes 5 de mayo lo relata de la siguiente manera: "El Barça se proclamó ayer campeón de Catalunya de cadetes tras batir al Espanyol en la final por 4-1, con dos golazos de Leonel Messi. Debido a la fuerte sudoración que le producía, el crack argentino sólo jugó 5 minutos con la máscara heredada de Carles Puyol y vio puerta sin protección facial, primero a pase de Frank Songo'o, hijo del ex meta deportivista Jacques Songo'o (18'/1-0), y luego, tras jugada personal (23'/2-0); en el descanso, Messi, quien arrastra una fractura de pómulo, fue suplido por Víctor, que cerró el marcador (69'/4-1)".

La descripción de MD es correcta, pero exigua, para lo que realmente aconteció aquella tarde: cuando Messi sintió que la máscara le resbalaba a causa del sudor, y le impedía ver, se acercó a la zona técnica y le dijo a su entrenador (Alex García) que quería quitarse aquel incómodo artilugio, porque no podía ver bien. Alex, muy preocupado, le respondió que se tranquilizara, que si le parecía lo cambiaba de inmediato para evitarle algún percance; pero esa posibilidad, puso a temblar a Leo, porque en su ADN no hay espacio para el temor. Respondió: "no mister, déjeme solo un rato", y antes de que Alex pudiera replicarle al pibe, la máscara cayó en el banquillo, y luego rodó por el suelo... Entonces Messi, ya desprovisto de la careta volvió a ser Messi: en un santiamén, cortó rabo y orejas, para tranquilidad de Alex García y de todo el cuerpo técnico, porque la preocupación de todos era que el chico sufriera un golpe en su cara... de ser así, habría ardido Troya! Messi fue sustituido en el minuto 41, cuando ya había resuelto el partido...


La categoría 87 del Barsa.
Arriba: Piqué (tercero desde la izquierda) y Fabregas (segundo desde la derecha).
Abajo, Messi con la máscara de protección.
OLÉ-Argentina

Ese fue, amigos lectores, el último partido que disputaron Leo Messi y Francesc Fábregas, juntos en el cadete del Barsa. Esa tarde maravillosa, Cesc y Messi alzaron la Copa Catalunya, y nunca más volvieron, unidos, a levantar una copa, hasta el día miércoles 17 de agosto de 2011, cuando ambos recuperaron aquella antigua sintonía de la niñez, y destrozaron la defensa del Real Madrid, en el último suspiro del juego. La Supercopa de España la arrebataron ambos al poderoso Real Madrid de Mourinho, con la valiosa ayuda de Adriano.

Aunque las dos celebraciones están distanciadas por largos ocho años, parece como si el tiempo no hubiera transcurrido. Es como si instantes después de disputar la Copa Catalunya, ambos quinceañeros salieran del estadio Via Férrea (en Cornellá), y se despidieron, tomando caminos diferentes: mientras Leo seguía su ruta habitual a casa, Cesc se distrajo corriendo detrás de un conejo blanco, y cayendo a lo profundo de su maravillosa madriguera, no salió de allí, sino hasta ocho años después, ocho años que parecieron ocho siglos, pero también ocho segundos... Cuando Cesc volvió, de repente, todos los trucos, los desmarques, los desplazamientos con y sin balón, la pelota al hueco, los tiros libres, en fin, la complicidad entre ambos amigos de la infancia, no había cambiado ni un ápice. Estaba intacta.

Aquella noche en el Camp Nou, quedó demostrado que Messi y Cesc no necesitan de entrenamientos, pretemporadas, ensayos, ni discursos encendidos de sus técnicos... son esos chicos especiales que no precisan estudiar para sacar un examen notable.

¿CÓMO Y POR QUÉ CESC CORRIÓ TRAS EL CONEJO BLANCO?

Cesc se metió en la madriguera del conejo blanco, y en su caída vertical fue advirtiendo las maravillas que le iba a prodigar aquel nuevo mundo. Mientras iba cayendo, se convencía de que hacía lo correcto, porque su sueño era jugar como profesional, y sabía lo difícil que sería hacerlo en el Barsa, a pesar de sus grandes dotes de futbolista. Iniesta tenía 19 años y ya era el llamado a adueñarse de la posición natural de Cesc. Él y su familia lo tenían muy claro. Mientras seguía descendiendo en aquel mar de sueños, pensaba en su amigo argentino, y se estremecía imaginando que quizás el mismo Messi, tendría dificultades para llegar a jugar en el primer equipo blaugrana. Esa es la razón principal por la que Cesc se fue, y claro, también había mucho dinero de por medio, porque el Conejo Blanco, sacó de su chistera muchos billetes, y con ellos encantó a Cesc y a su familia. Con el tiempo, Cesc llegaría a ser el capitán del equipo, y el jugador mejor pagado en la historia del Arsenal.

Ahora bien, todo eso pudo ser, por una razón demasiado simple, casi pueril: Cesc tenía un contrato muy, pero muy débil con el Barsa. Ciertamente, el contrato lo ligaba hasta el año 2007, PERO tenía un portillo (¿que digo portillo?... eran las mismas Puertas de Hyde Park): no tenía salario, sino que sólo cobraba "dietas", por valor de 240 Euros, y le pagaban colegio y manutención. Pero, y este es el quid: si el chico decidía romper el contrato, solo pagaría una cláusula de 30 000 dólares. Si se iba a otro equipo, este nuevo equipo debía negociar la indemnización al Barsa por derechos de formación. Plato servido para el Arsenal: ellos se encargarían de pagar la cláusula (directa o indirectamente), y luego una indemnización por 35 000 dólares. Con menos de 100 000 dólares, los ´gunners´ se hicieron del futuro mejor mediocentro de Europa!

En enero de 2003, los visores del Arsenal habían descubierto a Cesc Fábregas. Muy rápidamente supieron todo de él, incluyendo los alcances de su contrato con el FC Barcelona. Ya en Julio, lo tenían amarrado por 6 temporadas. Cuando todo el mundo puso los ojos en aquel chaval, al convertirse en Balón y Bota de Oro del Mundial Sub-17 de 2003, en Helsinki, el Barsa sintió mancillado su orgullo, porque ese fabuloso jugador ya no les pertenecía...

En Septiembre, Cesc abandona definitivamente al Barsa, y se despide de sus amigos y de la Ciudad Condal, para marcharse a Londres. Una decisión muy difícil, pero muy madura para un chico de apenas 16 años.

El Vicepresidente Deportivo del Barsa de entonces, Sandro Rosell, se le encomendó hacer frente al tema, negociando lo que se podía con los gunners; pero ya era demasiado tarde. “Si el jugador se va es porque el Arsenal le ofrece un dinero que el Barça ni quiere ni puede pagar a un chico de su edad. A esas edades lo adecuado es jugar al fútbol, no pensar en dinero”. Una frase lapidaria de Rosell llena de verdad, pero con esa misma verdad, Cesc voló a Londres y dejó la Masía.

Se afirma que cuando Cesc se comprometió con el Arsenal, se acogió al recurso legal de residencia profesional del padre, es decir, que si su padre iba a residir a Londres, el chico, por ser menor de edad, estaba en la obligación de seguirlo. Sin embargo, el representante de Cesc siempre afirmó que el padre de Cesc no hizo eso. Lo cierto es que este truco legal, lo ha usado Wenger en otras ocasiones, y no solo en el caso de Cesc.

Rosell siempre dijo que su misión no era intentar convencer a Cesc de su retorno, por considerarla una opción inútil; sus esfuerzos se concentraron en buscar que el club recibiera una indemnización superior al rubro de formación y un derecho preferencial (precio especial) en caso de que Cesc pudiera volver en un futuro a jugar con el Barsa. Esfuerzo en vano, porque el conejo blanco es un conejo astuto, y solo soltó lo mínimo indispensable. Canceló 35 000 dólares por derechos de formación del chico, y ocho años despúés, cuando el Barsa quiso recuperarlo, le cobró una cifra millonaria, que aún produce vértigo. Aun cuando es una contratación muy onerosa, una de las más elevadas de la historia del club, estoy seguro de que en el corto plazo --¿Por qué no este mismo año?-- Cesc devolverá al Barsa la inversión, con el aval de su amigo Messi. De hecho, ya empezó aportando jugosos abonos, tan solo salir de la madriguera del conejo blanco...

Ahora los dejo con este lindo video...



Ah... y también les recomiendo leer estos enlaces.

Enlaces recomendados:

http://www.blaugrana.at/2011/08/la-vanguardia-montag-1-september-2003-la-joya-que-se-va/

http://www.mundodeportivo.com/20100331/entre-semana-competian-y-el-domingo-se-entrenaban_53900281033.html

NOTA FINAL: Como lo pedí hace un tiempo en una de mis entradas al blog, finalmente le fue dada la cinta de Capitán de la Selección Argentina a Leo Messi. Un proverbio budista dice que el maestro aparece cuando el alumno ya está listo... De este tema tratará la próxima entrada del blog... en unos pocos días. Gracias amigos, por llegar hasta acá...

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